Carmen

“Nunca te enamores de un hombre con el cabello corto” Solía decirme mi abuela durante las breves visitas que le hacía los domingos. “Esos no son de fiar, son obsesivos, vanidosos, mujeriegos… no, no, no, escúchame bien y no lo hagas” decía sacudiendo la cabeza para después darle un sorbo al café sin azúcar.

La luz y el ruido de la avenida se filtraban por las grandes ventanas que tenía la sala, en las paredes de color claro mi abuela tenía colgados varios sombreros. Sobre la mesa estaban los platos pequeños, el azucarero, mi taza de café con azúcar y una foto color sepia del perfil de una joven de mirada tranquila, cabello largo, impecablemente peinado y semblante firme.

Era la misma mujer que se encontraba frente a mí, con su taza de café en la mano, el cabello corto, impecablemente peinado, teñido de un rojo muy vivo, la misma mirada tranquila y semblante firme, poco maquillaje, como en la foto, en ese momento tampoco sonreía.

Carmen

Yo miraba por la ventana, a la calle, en silencio, mis meditaciones se veían interrumpidas por la pregunta, siempre la misma “¿Cómo está tu padre?”, yo sonreía, dudaba en dar un sorbo al café acomodaba el cabello detrás de la oreja, la miraba y le respondía lo mismo, siempre lo mismo “Bien, él está bien” Ella sonreía satisfecha con la respuesta, se reclinaba en el sillón y miraba la taza de café, yo diría que con nostalgia.

“Qué bueno, es un buen hombre, lástima que fue mal marido… pero eso a nosotras no nos incumbe”,  entonces me contaba la historia de la dependienta de una tienda de telas en Arandas que por tener las piernas delgadas había perdido el amor de mi abuelo. Mi abuelo, el que la eligió a ella, la mujer de piernas grandes, cabello impecable y sonrisa difícil. “Tu madre sacó mis piernas, tú te pareces a la familia de tu padre”

Entonces las dos callábamos, yo miraba por la ventana y ella al café, fingía darle un sorbo, la taza reposaba en sus labios y el líquido vacilaba en su recipiente.  El eco de sus palabras “nunca te enamores de un hombre con el cabello corto”, como los sombreros, se quedaba colgado en las paredes de color claro.

Advertisements

One thought on “Carmen

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s