Paseo Bulnes I

Paseo Bulnes: I Un acercamiento al principio.

Escribiré nuestra historia para no olvidarla.

Mi abuso del recurso del café últimamente ha rayado en la barbaridad, hace días que no duermo bien. Me tomo un té de manzanilla con limón y dos cucharadas de azúcar (porque ya no hay miel). No puedo concentrarme en el libro que estoy leyendo, hay algo que me inquieta, miro por la ventana de la sala, afuera parece que hay sol, buen clima, viento suave. Yo tengo un nudo en la garganta, latidos acelerados, escucho el sonido del calefón, el esfuerzo de la máquina por calentar la pieza.

Las vueltas del mundo y sus noticias hoy no me interesan, hoy lo que me llama es esa historia, nuestra historia que hoy parece tan lejana, distante, siento que se aleja y se me escapa de las manos, como si estuviera hecha de arena y no de momentos, de aire… No quiero que se desvanezca en los rincones de mi distraída memoria.

No puedo creer que esa planta siga viva, si no recuerdo haberla regado más de tres veces en un mes, era ella quien la cuidaba, fue ella quien la llamó “Javiera”. Se la regaló a manera de agradecimiento un colombiano al que hospedó una noche en el sillón, decidió llamarla Javiera por ser el nombre de la única chilena amable que había conocido.

Se me escapa un suspiro. Cierro los ojos. “¿Cuánto dura un beso?” me preguntó un día, “supongo que lo que tardes en darlo más lo que dure en la memora” respondí. ¿Es verdad que los suspiros son aire que sobra por alguien que falta? ¿Pero de verdad me hace falta?

La miro, del otro lado del puente la miro, jugando con la noche, se escapó de mi brazo como se escapa de una conversación incómoda, corriendo alcanzó el semáforo, nos separa el río y la corriente de carros que vienen y van, ella me sonríe del otro lado, se burla de lo que nos separa, recuerdo que por esas fechas no hacía tanto frío en Santiago, la contemplo ahora, a la distancia, pero ya no es el río Mapocho lo que nos separa.

Decido escribir, escribir esa historia para no olvidarla, para que no se empolven los recuerdos ¿Cómo se cuentan las historias de amores manchados? Esas historias que se llevan bajo la piel, en secreto… Supongo que se empiezan por el principio, pero no sé muy bien cómo comenzó todo. Supongo que la contaré tal como la recuerdo: en pedacitos.

Bitácoras

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