Fue hoy hace un año

Eran las 7:00am cuando desperté, quiero pensar que me bañé, me vestí y seguí el protocolo de belleza de las mujeres que se ponen rímel y delineador, sin labial, no sé si intenté o no desayunar, no lo recuerdo, pero salí de la casa con las llaves en la mano, lista para manejar hasta el lugar al que debía llegar a las 8:30.

Me detuve en la banqueta, desconcertada, miré a la izquierda, miré a la derecha… ¿dónde está el carro?, lo primero que pensé fue que el día anterior me había puesto borracha y lo había dejado en casa de Toro, o alguien, y justo cuando iba a marcarle para corroborar mis sospechas, recordé que el día anterior no había tomado suficiente para abandonar mi carro en casa de alguien más, incluso le había puesto gasolina, y al estacionarlo, justo en frente de mi casa, verifiqué las luces estuvieran apagadas.

Se acercó mi madre y me preguntó que qué pasaba, al no querer decirle que tenía miedo de haber perdido el carro titubee “el carro…” y ella, mujer brillante con un puntiagudo sexto sentido gritó “¡se lo robaron!”, “¿ah sí?” respondí yo incrédula “¿Se lo robaron?”.

En efecto. Hoy hace un año se robaron mi carro, con todo y una chamarra, los discos que acumulé (originales y piratas) durante mi pubertad, un paraguas, y claro, los 10 kilos de azúcar. Sabemos la historia, al menos lo que pasó después, después de levantar la denuncia, pesados trámites burocráticos, cuatro horas en una estúpida sala de espera con otros desafortunados afectados por vándalos o ladrones, unos más desafortunados que otros porque tuvieron que ceder sus carros a punta de pistola. Yo fui la menos desafortunada, yo dormía y soñaba plácidamente con quién sabe qué cosas mientras mi Tsuru automático color verde olivo 95 se iba con desconocidos, a la fuerza, con el tanque recién cargado, una falla eléctrica, los asientos maltratados, y claro, el bastón de seguridad que no le puse esa noche, hacia la colonia El Colorín, donde lo encontraron 3 días después.

Tsuru Robado

El lunes la policía le llamó a mi padre (¿por qué a mi padre, si fui yo quien levantó la denuncia y el carro estaba a mi nombre? Ese y otros misterios mexicanos que probablemente jamás resolveremos…) y le comentaron que habían encontrado el carro, afuera de una biblioteca en la citada colonia (o  tal vez fue en Las Pintitas), el punto es que lo habían recuperado y nos citaron para ir por el al corralón en el que lo tenían guardado.

En resumen fue imposible que nos entregaran el carro porque “desafortunadamente ya levantó la denuncia” (¿?) como nos expresó el policía que había llamado a mi padre, pero me permitieron verlo, por si había cosas que me interesara recuperar antes de que lo mandaran hasta el Centro Jalisciense de Ciencias Forenses donde hay otro corralón antes de que los manden al IJAS. Entre las cosas que pude encontrar, además de la puerta jodida, que le cambiaron todas las llantas por llantas ponchadas, que le robaron el estéreo, le jodieron la cajuela, le tumbaron los espejos (hasta el retrovisor), me habían dejado, muy amables (o muy cínicos) el bastón de seguridad, un disco de Hilary Duff, y un recuerdo que había comprado en Bolivia que a mi madre siempre le pareció naco.

Otros tres días se me fueron entre trámites burocráticos para recuperar mi carro, entre ellos firmar una carta en la que cancelaba la denuncia y en palabras muy elegantes le pedía de favor a la policía que ya no procediera a tomar cargos contra nadie, ni investigara el robo del carro porque ya lo había encontrado. Me pareció estúpido, pero igual firmé, yo quería mi Tsuru, al que había decidido llamar Débora, de vuelta.

Trámites

Me lo regresaron, el seguro (porque estaba asegurado) lo llevó a un taller. Mi agente asegurador, con el que me llevé muy bien, me llamó al día siguiente para decirme que era más barato declararlo pérdida total y que hubiera sido mejor no encontrarlo. También me dijo que estaba muy triste porque se había separado de su esposa. Colgamos.

Ahí sí lloré. Supongo que fue frustración, coraje, enojo, tristeza, decepción… No era el carro, era todo lo que implicaba, desde los días invertidos en una lucha que había perdido desde el principio, hasta el azúcar (que aún le debo a mi madre).

Así termina la historia. Ellos ganaron. Quién sabe quiénes, pero ellos. Supongo que sirve para entender a desapegarte de las cosas materiales y esos discursos metafísicos que están tan de moda. Yo nunca había estado involucrada en trámites burocráticos, y apestan. Los odio. Y siento que no sirven. Antes trataba de entenderlos, ahora sé que no tienen sentido.

Pero bueno. A un año del incidente les puedo decir que he ganado muchas cosas, muchas historias por contar, ya no compro discos, ya no compro azúcar, ahora pido raite, no gasto en gasolina, no manejo, no me preocupo por llantas o taller, las foto infracciones se las cobran a mi hermanita y mi licencia es obsoleta así que no tengo que preocuparme por renovarla.

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One thought on “Fue hoy hace un año

  1. Panke Valdés

    Uno de pequeño piensa lo genial que sería tener un carro, los lugares que recorreras con el, o lo rápido que llegarás a tu destino… Pero todo eso se acaba cuando llega el primer estrés de escuchar las palabras “aquí se lo cuidamos, estamos cobrando 40” o ver tu primera multa, regresar a tu auto y encontrarlo con rayones. Cambiar una llanta en periférico. Shit , hasta gastritis me da de sólo acordarme jaja. Saludos, ta chido tu blog

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