Searching for something

El departamento está ubicado justo en el centro de la ciudad, para llegar a él es necesario navegar por un mar de gente, grupos gigantes de cursos de verano de adolescentes que se empujan, gritan y te piden que les tomes fotos, gente que camina lento, gente que camina rápido, bolsas de compras que lanzan golpes, chicles a medio masticar abandonados en el piso, el ruido de los carros y los automovilistas desesperados, en fin, en ningún lugar estás a salvo, como en la mayoría de los centros de las ciudades, sobre todo las capitales.

Hay una librería maravillosa a unas cuadras del lugar, en Parnell Street, (muy cerca de donde compro el súper, me gusta mucho hacer las compras en el súper) en una de mis visitas compré un libro con el título “Slow Dublin: Live more, fret less”, su portada me llamó mucho la atención porque era un niño montado en un burrito y el puente Ha’penny de fondo, todo en azul y gris menos la silla de montar, el libro proponía cómo disfrutar de Dublin a partir de los 5 sentidos y de las cosas que se pueden hacer en la ciudad y en sus afueras.

Entre sus maravillosos capítulos uno me llamó la atención, respecto al oído: “Searching for silence”, propone una visita a Mount Jerome Cementery en Harold’s Cross, no teniendo ni idea de dónde se encontraba eso decidí que iría al día siguiente saliendo de la Embajada, por lo que no me llevé la bici (no tengo candado y aquí se las roban con mucha facilidad). Tomando en cuenta experiencias anteriores decidí cargar el mapa en el celular, con batería suficiente y la ruta trazada, decía que el tiempo estimado era de 45 minutos. Excelente.

Pensé que sería interesante ir al cementerio un día lluvioso, le daría un aire de nostalgia a la experiencia, en el cementerio hay tumbas que datan desde 1700 o tal vez antes, pertenecen a familias de protestantes, a mí me llaman mucho la atención, son lugares tranquilos, no era mi intención molestar muertos ajenos, pero quería leer los nombres, saber más de sus historias, ¿qué escribirían en sus tumbas? ¿Por quién son recordados ahora? Alguien, alguna vez, me dijo que te mueres dos veces, la primera cuando dejas de respirar, y la segunda cuando dejas de existir, cuando ya no se te dedica ni un solo pensamiento, así que quise ir a revivir los nombres grabados en piedras hace años, para tranquilizarme un poco y convencerme de que no estaba mal, releí “there’s nothing sado or morbid about the quiet; it feels calm and reflective”.

Canal

Dublin es conocido por su constante cambio de ánimo y de clima, las nubes vienen y van con facilidad, sobre todo cuando se supone que es verano. Cuando salí de la Embajada las nubes gobernaban el cielo, lo habían pintado gris, así que me puse me impermeable y empecé a caminar, la ruta era sencilla, caminar derecho por el canal hasta Harold’s Road y bajar unas cuadras hasta un parque, adentro del parque estaba mi destino. Caminando iba reflexionando sobre lo que reflexionan las personas que caminan, el cielo, la vida, los pasos, la respiración, contemplar edificios, etc.

Llegué hasta donde debía dar vuelta y seguí caminando, ya estaba cerca, Dublin 8, pasé por un lugar lleno de personas esperando que bloqueaban la banqueta, pensé que sería buena idea descubrir qué esperaban así que esperé con ellos, me lanzaron miradas curiosas, entendí cuando se abrió una puerta muy grande y dejó salir una avalancha de niños rubios y pieles blancas que parece que el sol jamás ha tocado. Seguí caminando porque ningún niño era para mí, los papás les daban bicicletas chiquitas y patines del diablo para que se ejercitaran de la puerta al carro. Pasé por un parque en el que jugaban aún más niños, nota mental: a los niños los esconden en Dublin 8.

13

Me di cuenta de que tenía calor, contemplé el cielo, ni una sola nube gris y yo ya había llegado a mi destino ¿dónde está mi cielo gris y mis aires de nostalgia? No importa, ahorita se compone. Había un templo muy grande y luego un camino custodiado por un hombre elegantemente vestido y un sombrero de copa, pensé “que no haya cover, por favor”. Dudé, pero al final con paso seguro entré, el hombre hizo un gesto con la cabeza, yo lo arremedé y seguí caminando, a unos 20 metros desapareció el ruido de la ciudad y yo estaba frente a otro templo, letreros que señalaban caminos y un horizonte lleno de lápidas.

Caminé hacia la derecha porque sí, y me adentré a lo que pensé el centro del cementerio, hacía mucho sol, me sentía más como si estuviera en el desierto de chihuahua, comencé a leer los nombres de las piedras, a revivir en mi cabeza esos nombres y esas fechas, las primeras que vi eran bastante recientes, cuando me topé con una lápida blanca y brillante, que tenía flores frescas y una leyenda, “here rest my loved husband”, sentí mucha tristeza por él y por ella. Seguí caminando y llegué a unas lápidas muy grandes, ninguna tenía flores, incluso había plaga, traté de leer pero las letras casi no se veían, al parecer pertenecían a familias de 1800,

Pensé que incluso la superficie de las piedras se cansa de los nombres, el tiempo los desgasta, los borra, entonces son 3 muertes, cuando dejas de respirar, cuando dejas de existir en la memoria y cuando tu nombre se borra de la superficie en que fue grabado “para la posteridad”. Me quedé contemplado las tumbas y pensaba en esas familias ¿cómo habrían sido sus vidas? ¿Cómo se vestían? ¿Qué los hacía reír? ¿Cuáles habrían sido sus lugares favoritos?

Recordé que las puertas del cementerio se cerraban a las 4pm sin importar qué, así que desperté de mi ensoñación y caminé hacia la salida, no podía ver muy bien el camino de regreso, del cielo no caía ninguna gota, pero de mis ojos se precipitaba toda la nostalgia, pensé en que cuando regresara abrazaría muy fuerte a mi mamá, sería la primera, no la soltaría hasta que ella se cansara, después a mi hermana mayor, que de seguro iba a llorar mucho con una sonrisa en los labios, luego a mi hermanita, la apretaría muy fuerte, ella recargaría su cabeza en mi hombro, aunque es más alta que yo, ese gesto la ha acompañado desde que yo era más alta que ella, hace muchos años, como buscando protección en mi abrazo, y a mí me gusta pensar que en un abrazo puedo guardarla y protegerla. Llenarlas de flores antes que sus nombres se marchiten.

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One thought on “Searching for something

  1. Karla Godínez

    Así como uno puede morir tres veces, también puede viajar en tres momentos: al viajar (propiamente), al recordar su viaje y al escuchar las historias de viajes de otros. Hoy yo viajé contigo de la tercera forma 🙂
    (Me encantó la parte de los niños saliendo de la escuela y sus papás dándoles bicicletas chiquitas. Es ridículamente tierno).

    Reply

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