Recolectores de fragmentos en busca de identidad.

Los dispositivos electrónicos, las redes sociales, las plataformas interactivas, los llamados nuevos medios de comunicación, las pequeñas pausas que reemplazaron a los descansos, la tecnología que va más rápido de lo que podríamos imaginar, la producción en serie de contenidos, tener información al alcance de la mano, la web 2.0 y otros factores que se le atribuyen a la “era de la globalización”, se dice que han modificado tanto hábitos como prácticas de consumo, así como el papel que desempeñamos como agentes sociales ¿a qué se refieren?

Todos sabemos que los seres humanos somos seres sociales y que buscamos relacionarnos, así como construir nuestra identidad ¿Y nuestra concepción del mundo? ¿Nuestra construcción de la realidad a través de nuevas ventanas? ¿Cómo percibimos el mundo? Considero que esta nueva era de globalización nos abre puertas a un universo simbólico de manera infinita y el desafío al que nos enfrentamos es construir el sentido.

En el libro Burbujas de ocio el Igarza explica que “las formas de relacionarse están condicionadas por el paradigma de la comunicación mediatizada” y que la comunicación interpersonal va ligada al entretenimiento, y eso es un claro ejemplo de las preguntas anteriores, ¿cómo construimos nuestra realidad a través de las nuevas ventanas?

Una aplicación que ha ganado popularidad es Instagram, que sólo soportan los productos mac, los usuarios tienen la oportunidad de compartir instantes en el presiso momento en el que ocurren, es como un twitter de imágenes, que además puede editarse para mejorar la estética de la fotografía, así si se está presenciando un atardecer magnífico se le puede gritar al mundo por medio de esta aplicación, si el platillo en el restaurante se ve buenísimo pues le tomas la foto y lo compartes. Con Instagram me gustaría poner dos ejemplos, un ejemplo de consumo concreto, basándome en una experiencia propia: cuando decidí que quería un ipod touch y no un dispositivo con android fue porque android no soporta instagram, y yo quería instagram. Así que básicamente compré un ipod y pagué unos miles más por cumplirme el caprichito de tener instagram. El otro ejemplo es sobre los cambios de conducta, no sé si a los demás usuarios de instagram les suceda lo mismo (yo creo que sí) pero cuando tengo el ipod en la mano siempre busco algo que fotografiar y el mejor ángulo, algo bonito y original que llame la atención (¿de quién?) si hay una bicicleta recargada contra un árbol buscar el ángulo y el filtro necesario para darle el aire de nostalgia que yo siento, es decir, buscar transmitir, gritarle al mundo cómo nos sentimos, quiénes somos mediante imagenes editadas que pretenden ser originales.

De esta manera consumimos de los “nuevos medios” elementos que nos permitan satisfacer las necesidades que surgen a partir de esta nueva “era” como la necesidad de relacionarnos, de construir un sentido de pertenencia, de idendidad, la búsqueda de “libertad” en un mundo regulado, búsquedas más bien simbólicas y desde esta perspectiva se entiende el consumo como factor de la identidad del agente social actual.

Incluso el rol de agente social se ha modificado con las nuevas plataformas de interconexión, ya que, como explica Roberto Igarza en Nuevos Medios, se vuelve “productor de objetos simbólicos” y deja de ser un “actor pasivo”.

Un ejemplo de la última afirmación es que ahora todos pueden tener un blog en la web en el cuál publican contenido y cualquiera que tenga acceso a internet puede leerlo, comentarlo, conocerlo, el agente social lanza un fragmento al universo del internet y los demás usuarios pueden conocerlo independientemente de su ubicación geográfica, ni siquiera el idioma es una barrea con los traductores en línea.

A mi parecer ahora nos enfrentamos a dos mundos, y decir “el mundo real” no tiene mucho sentido, ya que la web es también real, yo diría que es el mundo material y el mundo en línea, y buscamos la construcción de nuestra identidad y de nuestro mundo valiéndonos de fragmentos de ambas dimensiones, así cómo intentamos apropiarnos de espacios en el mundo material y de personalizarlos, como las paredes de nuestra habitación, las cortinas de la sala, la vajilla de cocina, intentamos personalizar nuestros espacios en línea, como las portadas de facebook, el fondo y los colores que usaremos en el blogg, el tipo y tamaño de letra, etc.

Buscamos personalizar nuestros espacios para recordarnos que tenemos personalidad, que somos “alguien” que tenemos una identidad y la construimos día a día. Otra herramienta para gritarle al mundo que somos “diferentes” es twitter, a mi parecer la red social más interesante de la “nueva era”, en 140 caracteres el usuario documenta una vivencia, lanza una opinión, una pregunta, es un reto expresar un pensamiento en el justo número de caracteres, es una herramienta sencilla y compleja, una paradoja muy divertida.

¿A quién le hablamos cuando escribimos un tuit? ¿A los followers? ¿A nosotros mismos? A todo aquel que quiera leerlo. Twitter también ha modificado conductas, como experiencia personal comparto que cuando acepté que era adicta a twitter fue cuando me descubrí intentando acomodar mis pensamientos en 140 caracteres para convertirlos un tuit y cualquier experiencia quería compartirla, buscando que fuera interesante y diviertida para lograr favs o retuits. Entonces en un punto dejé de escribir para documentar pensamientos o vivencias y comencé a hacerlo con un objetivo más: saber que alguien me leía y coincidía con mi oponión ¿cómo se mide eso? fácil, new follows, favs, retuits, reply, índices que te permiten saber que estas ganando popularidad en la red, que te permiten sentir que tienes un lugar.

Creo que twitter es el ejemplo más claro para demostrar que “la brevedad no está condenada a ser efímera y volátil” (Igarza, 2009) a lo que nos enfrentamos ahora es a construir “contenidos adecuados y de calidad” para llamar la atención de los usuarios, regalarles un fragmento de lo que nosotros consideramos nuestra identidad y surfear en la web en busca de fragmentos que nos permitan construirnos a nosotros mismos.

Me gusta pensar que la historia de la humanidad tiene un efecto péndulo, es decir, lo que fue será y que estamos volviendo al inicio, cuando en la prehistoria los seres humanos eran cazadores y recolectores, nos estamos volviendo cazadores y recolectores de conocimiento e información para la construcción de nuestra identidad y nuestra concepción del mundo en una era de “modernidad líquida”.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s